viernes, 10 de marzo de 2017

Go back!

Mi hermana llega de la escuela, me cuenta una anécdota que le ocurrió en el metro.  Un joven de unos treintaicinco años,  pelo rubio y rastas largas, se subió al vagón semivacío  hablando al viento, luego comenzó a gritar ¡váyanse, no los necesitamos!  Observó  a los pasajeros, se detuvo en cada uno de aquellos que no eran como él. Go back to Africa! le dijo a un anciano negro en la primera fila.  Maldito judío!, le dijo a otro chico de pelo oscuro. Go back to Asia!, profirió ante un chico de rasgos orientales, quien con una sonrisa contestó que no era de Asia. Mi hermana lo veía asustada gritar palabras inentendibles hasta que se acerca a ella:
 Go back to Europe!,  le grita, ella enmudece.
En casa me relata el incidente concierta gracia, yo también estallo en una carcajada por el  error; quizá sea él quien deba volver. En nuestra risa se adivina el triste alivio del mestizaje,  nuestro poder de camuflaje.  “Go back to Europe” nos libra del insulto, ¿por qué no somos Europeas?   o, pregunta temible, ¿porqué según el hombre  parecemos Europeas?  En nuestro egoísmo nos sentimos  a salvo.  ¿Y los demás?


No hay comentarios:

Publicar un comentario